domingo, noviembre 20, 2011

Palabras

Estuvimos en el Matadero viendo Infinita la última obra de una compañía alemana que se llama Familie Flöz. Es una obra gestual, es decir no hay palabras y toda la expresión es a través de de los cuerpos y gestos de los cuatro actores. También está presente la música a través de una radio y en las manos al piano de uno de los actores.
Sigo dándole vueltas al título porque la obra se centra en la infancia y en la vejez en la vida del hombre, así que la primera palabra que me viene a la cabeza es justo el antónimo del título, pero supongo que, superando el punto de vista individual, la vida es infinita y mientras unos mueren otros nacen.
Lo que más me gustó, y también me sorprendió, fue descubrir la capacidad de comunicar sin palabras de forma clara e inequívocamente. Justo en el polo opuesto está Un dios salvaje, la última peli de Polanski basada en la obra de Yasmina Reza, es decir más teatro pero en el cine y pura palabra. En este caso lo que sorprende es que la palabra queda despojada de toda su “bondad” y es fuente de malentendidos, disfraz de la falsedad, arma para hacer daño, herramienta de la hipocresía, y desencadenante de una violencia insospechada.



A quien corresponda: por poner en marcha en el Matadero tanta iniciativa original e innovadora, da gusto ver cosas nuevas aunque a veces ni se entiendan.